Zaragoza pone en marcha estos días una de sus propuestas culturales más singulares de la temporada: exposiciones ligadas a Todos los Santos en torno al Cementerio de Torrero. La cita reúne fotografía, arte y memoria en varios espacios del complejo funerario y de su entorno, con un recorrido que invita a mirar el lugar desde otra perspectiva, más ligada al recuerdo y a la creación que a la rutina de visita.
La programación gira sobre tres exposiciones: Polvo, de José Miguel Larraz Gabás, en la Capilla Yarza del Cementerio Antiguo de Torrero; Lo que permanece, una muestra fotográfica de Espacio Itaca, en el Complejo Funerario de Torrero, Edificio A del Tanatorio-Crematorio Memora; y Ángel Sanz Briz, una historia de vida, en la planta baja del Edificio Seminario, en Vía Hispanidad 20. Todas forman parte de la agenda de Todos los Santos en Zaragoza y comparten un mismo hilo: la memoria como materia cultural.

Tres miradas sobre la memoria
Polvo propone una lectura artística desde el Ayuntamiento de Zaragoza y se puede ver en la Capilla Yarza con horario de 9:30 a 13:30 y de 16:30 a 18:30. En ese mismo marco, Lo que permanece añade una capa fotográfica al conjunto y sitúa la atención en aquello que sigue presente cuando el tiempo pasa. La tercera propuesta, Ángel Sanz Briz, una historia de vida, amplía el foco hacia una figura histórica muy reconocible y conecta la programación con la dimensión biográfica y testimonial de la memoria.
Juntas, las tres exposiciones convierten estos días en una buena ocasión para recorrer Torrero con calma y para detenerse en un relato cultural que no se limita al homenaje. ¿Qué puede aportar una visita así? Sobre todo, una forma distinta de acercarse a la ciudad, a sus relatos y a su manera de recordar, con propuestas que mezclan sensibilidad visual, contexto histórico y presencia física en el espacio.