Calatayud vuelve a mirar hacia uno de sus nombres más ilustres con el Festival de Música Barroca José de Nebra, una cita que une patrimonio, memoria musical y repertorio histórico en dos conciertos gratuitos. La propuesta recupera la figura del compositor bilbilitano y la lleva de nuevo a los espacios que mejor dialogan con su legado, con programas pensados para escuchar el Barroco desde dentro, sin artificios y con intérpretes de perfil muy distinto.

La programación de esta edición se concentra en dos fechas de octubre y se abre con el Cuarteto Vocal Chiavette, que propone un recorrido por el Cancionero de Palacio y la música del Barroco aragonés. Una semana más tarde tomará el relevo el contratenor Hugo Bolívar con Ad lucem. Un diálogo sonoro entre tradición y novedad, una lectura que cruza épocas y lenguajes sin perder el pulso histórico. ¿Qué mejor manera de acercarse a Nebra que a través de obras que dialogan con su tiempo?

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Dos citas para escuchar el barroco con otra mirada

La primera parada del festival se celebra el 16 de octubre a las 20:00 horas en la Colegiata de Santa María la Mayor, con entrada libre hasta completar aforo. El Cuarteto Vocal Chiavette pone el foco en un repertorio que conecta con la tradición hispánica y con la música barroca de Aragón, una combinación que encaja bien con el espíritu del ciclo y con la voluntad de rescatar sonidos que han quedado fuera del circuito más habitual.

Una semana después, el 23 de octubre a las 20:00 horas, la música se traslada a la Iglesia de San Pedro de los Francos para escuchar a Hugo Bolívar en Ad lucem. Un diálogo sonoro entre tradición y novedad. El contraste entre ambas veladas es parte del atractivo del programa: primero, una lectura coral del pasado musical; después, una propuesta para voz solista que abre el barroco a nuevas resonancias sin romper con su esencia.

El nombre de Nebra, de nuevo en su ciudad

Nacido en Calatayud en 1702, José de Nebra fue uno de los grandes compositores españoles del siglo XVIII y una figura decisiva en la música de su tiempo. Tras formarse como organista, dio el salto a Madrid, donde llegó a ocupar cargos de enorme responsabilidad en la Capilla Real y se convirtió en un autor de referencia para los escenarios cortesanos. Su producción abarcó zarzuelas, óperas y música sacra, con títulos que circularon con éxito por la corte y más allá.

Su trayectoria tuvo además un papel decisivo en un momento crítico para la música española, cuando el incendio del Real Alcázar de Madrid obligó a reconstruir parte del repertorio sacro de la corte. Esa capacidad para escribir, organizar y sostener un lenguaje musical sólido explica por qué su nombre sigue pesando tanto en la historia cultural del país. Escucharlo hoy en su ciudad natal no es solo un gesto de homenaje: también es una forma de devolverle el lugar que le corresponde.

Patrimonio y música en dos templos con historia

El festival también funciona como una invitación a mirar de otra manera dos espacios estrechamente ligados a la identidad de la ciudad. La Colegiata de Santa María la Mayor, levantada sobre una antigua mezquita y vinculada desde muy pronto a la vida religiosa y cívica de Calatayud, conserva elementos mudéjares de gran valor y forma parte del patrimonio reconocido por la Unesco. Su presencia en la programación añade una capa más de sentido a la escucha.

Algo parecido ocurre con San Pedro de los Francos, otro de los templos que sostienen la memoria histórica del casco antiguo bilbilitano. En ambos casos, el marco no compite con la música: la acompaña y la subraya. Esa relación entre obra, intérprete y espacio es precisamente lo que hace que esta cita mantenga su personalidad año tras año.

La vigesimotercera edición del festival confirma, además, que la música barroca sigue encontrando público cuando se presenta con rigor y con una programación clara. Entre la voz coral y el contratenor, entre el repertorio histórico y su lectura contemporánea, la ciudad vuelve a situar a Nebra donde mejor se entiende su figura: en diálogo con la escucha atenta y con la memoria de su propio patrimonio.