El Casetas Jazz Festival cumple su 7ª edición y vuelve a poner el jazz en circulación en Casetas con una programación concentrada, pensada para quienes buscan música en directo sin salir de la provincia de Zaragoza. Entre el 12 y el 20 de septiembre, el festival propone cuatro conciertos que combinan nombres de peso, formatos distintos y una misma idea: escuchar jazz de cerca, con el barrio como punto de encuentro.
No es una cita aislada ni improvisada. Con el paso de los años, este festival se ha asentado como una de esas propuestas que dan personalidad cultural a Casetas y que refuerzan su vínculo con la música. ¿Qué tiene de especial? Que junta en pocos días perfiles muy distintos, desde el virtuosismo más clásico hasta la vanguardia contemporánea, y lo hace en un formato accesible, directo y fácil de encajar en la agenda de septiembre.
Una programación breve, pero muy bien armada
La edición de 2026 reúne cuatro conciertos con nombres que permiten trazar un recorrido muy claro por distintas formas de entender el jazz. Hay espacio para el diálogo entre trío y solista, para el empuje de una formación contemporánea, para un dúo de precisión técnica y para una voz con magnetismo propio. Esa variedad es precisamente la que hace que el cartel funcione: no se apoya en la repetición, sino en el contraste.
Entre las citas anunciadas aparece Albert Vila Trío & Perico Sambeat, una combinación que concentra elegancia, virtuosismo y maestría. También figura Move, una de las formaciones más sólidas e innovadoras de la escena actual, con una apuesta clara por el jazz contemporáneo. El 19 de septiembre llega el turno de Antonio Serrano & Kaele Jiménez, un encuentro a dúo de carácter íntimo y muy exigente, y cierra el ciclo Marta Marín, una voz que aporta sensibilidad, emoción y presencia escénica.
Perfiles que dan sentido al cartel
Más allá de los nombres, la fuerza del festival está en cómo se complementan. Albert Vila Trío & Perico Sambeat reúne a un trío de nivel altísimo con uno de los solistas más reconocidos del jazz español, una combinación que apunta a una noche de conversación musical fina y muy trabajada. Es la clase de propuesta que mira a la tradición sin quedarse quieta.
En el extremo más actual del programa aparece Move, una formación que representa bien ese jazz que no se conforma con repetir fórmulas y que prefiere empujar el lenguaje hacia delante. Frente a ello, el dúo de Antonio Serrano & Kaele Jiménez promete un formato más desnudo, donde cada gesto cuenta y el virtuosismo se vuelve todavía más visible. Y Marta Marín añade un cierre de tono vocal, expresivo y cercano, ideal para quienes disfrutan cuando la música se apoya también en la emoción de la interpretación.
Casetas, un barrio con oído para el jazz
La sede del festival es el Centro Cívico Joaquín Carbonell, en Casetas, un barrio zaragozano con identidad propia y una relación muy natural con la música. Ese arraigo ayuda a entender por qué el festival funciona: no se percibe como una cita importada, sino como una parte más de la vida cultural del lugar. Casetas lleva tiempo demostrando que puede sostener propuestas con personalidad, y el jazz encaja especialmente bien en ese perfil.
Llegar es sencillo desde la ciudad de Zaragoza, tanto en transporte público como por cercanías. La conexión con el barrio lo convierte en un plan cómodo para quien quiere reservar una tarde o una noche de septiembre para escuchar música sin complicaciones. Y eso, en una agenda cada vez más llena, tiene bastante valor: no todo plan cultural necesita grandes desplazamientos para tener interés.
Horarios, entradas y cómo organizar la visita
Las actuaciones se reparten entre el 12 y el 20 de septiembre, con sesiones a las 20:00 los viernes y a las 19:00 los sábados y domingos. La cita de Antonio Serrano & Kaele Jiménez es el 19 de septiembre. Para quien prefiera ir a varias sesiones, hay un bono para las cuatro actuaciones por 35 euros.
Las entradas individuales anticipadas cuestan 15 euros, salvo la de Antonio Serrano & Kaele Jiménez, que sale a 25 euros anticipada. En taquilla, los precios suben a 18 euros por entrada general y a 28 euros para el dúo del 19 de septiembre. Con esa escala de precios, el festival deja claro que apuesta por un formato asumible y por una programación que invita tanto a ir a un solo concierto como a seguir el ciclo completo.
Casetas vuelve así a reivindicar el jazz como una forma de encuentro, no solo como un género musical. Y lo hace con una edición breve, bien medida y con nombres capaces de atraer a públicos distintos sin perder coherencia. En septiembre, pocas cosas encajan mejor que una noche de música bien tocada y sin artificios.