Las primeras citas del calendario
El programa ya tiene varias fechas fijadas en noviembre, con actividades repartidas en distintos centros cívicos de Zaragoza. El 7 de noviembre llegan La sombrería de quita y pon, de Producciones Kinser, y dos propuestas de Mr. Ritmo, una de teatro gestual, música y humor y otra pensada para vivirla en familia. Al día siguiente será el turno de En el viento, de Libros con alas, y de Uco, un paisano diferente, de Nando Caneca, una pieza que combina humor, magia, circo y teatro gestual.
A partir de ahí, el calendario sigue con una programación muy variada en Valdefierro, donde se concentran varias de las citas del festival. Allí aparecen Los juegos de Gepetto, Frederick, Andrómina, Inuit, un torneo por parejas de ajedrez, un repair café de juegos, Matres, Fantasmas de guerra, Alfombra de cuentos, Luz y color y Retahilando, además de las provocaciones y mesas temáticas de Dánae Millán y Marta Aguilar.
Lo que aporta a familias y jóvenes
La fuerza del festival está en su capacidad para cruzar edades sin perder sentido. Hay propuestas que funcionan muy bien para la infancia, otras que conectan con jóvenes y otras que permiten compartir tiempo entre adultos y menores sin forzar la experiencia. ¿No es ese, al fin y al cabo, uno de los mejores planes culturales? Un lugar donde cada persona encuentra algo distinto y, aun así, todas viven la misma actividad.
También hay una voluntad clara de mezclar formatos. El juego aparece como herramienta educativa, social y cultural, pero no de una manera solemne, sino cercana, abierta y divertida. Por eso encajan aquí un taller de ritmo, una pieza de teatro gestual, una sesión de cuentos o una mesa temática sobre el juego: cada cita amplía el campo de lo que se puede hacer en familia cuando la cultura invita a participar.
Un recorrido por distintos barrios de la ciudad
El festival se despliega por varios espacios de Zaragoza, lo que permite repartir la programación y acercarla a distintos barrios. San José, Oliver, La Cartuja Baja y Valdefierro figuran entre los lugares que acogen las actividades, con una presencia especialmente intensa en los centros cívicos, que se convierten en puntos de encuentro para esta edición.
Esa distribución por la ciudad no es un detalle menor. Hace que el festival no se viva como una única cita aislada, sino como una red de actividades que va tomando forma en distintos rincones de Zaragoza y que invita a moverse por la ciudad con otra mirada, entre el juego, la creación y la participación compartida.
Fechas para tener en cuenta
El festival está programado del 31 de octubre al 8 de diciembre de 2026, así que ocupa buena parte de noviembre y se prolonga hasta el arranque de diciembre. Con ese margen, el calendario deja tiempo para ir encajando las actividades según intereses y edades, sin necesidad de concentrarlo todo en un solo fin de semana.
Quien busque un plan cultural para hacer en familia tiene aquí una propuesta amplia y ya organizada, con fechas concretas y formatos muy distintos entre sí. En una ciudad donde la agenda cultural suele moverse deprisa, esta edición de Juega e Imagina propone otra cadencia: la de mirar, jugar y compartir con tiempo.