Bares de vinos en Zaragoza hay para quienes quieren salir a tomar una copa y quedarse un rato más, entre una tapa bien puesta y una conversación que se alarga sin ruido. En septiembre, cuando apetece volver a quedar en barra y mirar la carta con calma, este tipo de plan vuelve a encajar como un guante.
Aquí manda el vino por copa, el ambiente cuidado y la cocina pensada para acompañar. Si buscas un sitio para picar algo y beber bien, sin convertir la noche en una carrera, esta ruta te pone en la pista correcta.
Vinopremier Zaragoza entra por los detalles de una vinoteca tranquila y agradable, pensada para tomar una copa sin prisas. El ambiente acompaña desde el principio, con esa sensación de sitio cómodo en el que uno se queda un rato más de lo previsto.
Lo que la hace ganar terreno frente a otras opciones es la combinación de cata y copa bien servida. Aquí hay espacio para aprender, para probar y para no ir a ciegas, con una atención que sabe explicar y una tapa que acompaña sin distraer del vino.
Para pedir, lo más claro es dejarse llevar por la copa de vino bien elegida y acompañarla con algo de picar. Si te apetece una noche tranquila, con conversación y una mesa amable, este es un sitio muy fácil de repetir.
Les amis wine bar propone un bar de vinos con aire acogedor y cálido, pensado como punto de encuentro para quien quiere beber bien en un local bonito y sin ruido. La carta de vinos por copas es parte central de la visita y marca el ritmo desde que entras.
Su gran baza está en la carta de vinos y en el cuidado con el que se mueve entre vinos, champagnes y referencias de otros lugares. A eso suma una cocina corta pero afinada, suficiente para acompañar la copa con platos que no sobran ni estorban.
Conviene mirar la selección por copas y dejar sitio para una tabla de quesos o alguna de sus elaboraciones francesas. ¿Qué se busca en un sitio así, si no es precisamente eso: buen vino, mesa tranquila y un trato atento?
El local invita a quedarse, y esa es la gracia. Sin grandilocuencia, Les amis wine bar funciona como un refugio pequeño para alargar la noche con calma.
Les amis wine bar. Plaza de la Santa Cruz, 21, Casco Antiguo. Zaragoza.
BARRIKA es de esos sitios donde el vino no acompaña al plan: es el plan. La sala tiene un aire desenfadado, pero la propuesta no baja el listón, y eso se nota nada más sentarse.
La carta de vinos es divertida y amplia, con muchas botellas y varias opciones por copas para moverse entre estilos sin quedarse corto. Frente a otros bares, aquí pesa mucho la personalidad de la cocina, pensada para ir con el vino y no para rellenar la mesa.
Si vas, conviene fijarse en lo que sale de cocina y dejar que la copa marque el rumbo. Un tartar bien elegido o una vieira pueden cambiar por completo la noche, sobre todo si el vino acompaña de verdad.
También suma el trato, que redondea una dirección con carácter propio. Para quien busca beber bien y comer algo distinto, BARRIKA tiene ese punto de sitio al que apetece volver.
BARRIKA. Calle del Heroísmo, 52, Casco Antiguo. Zaragoza.
Bar Salas Vinos A Granel mantiene el pulso de un bar de toda la vida donde el vino, el vermut y el moscatel van a granel y la barra sigue teniendo protagonismo. La entrada es sencilla, sin artificio, y eso ya dice bastante de su manera de entender el plan.
Lo que lo distingue es la mezcla de trato familiar y producto clásico bien puesto: jamón cortado a cuchillo, quesos, embutidos y aperitivos de lata de calidad. No busca sorprender, sino sostener una costumbre muy concreta, la de parar a tomar algo bueno sin complicaciones.
Para pedir, lo suyo es dejarse llevar por el vino a granel y acompañarlo con tapas de corte tradicional. Si te gustan los sitios con memoria, aquí la noche se alarga sin necesidad de adornos.
Hay lugares que no necesitan reinventarse para seguir funcionando. Bar Salas Vinos A Granel pertenece a esa categoría.
Bar Salas Vinos A Granel. Calle Jardines de la Concordia, 5. Zaragoza.
Gastro Bar Carpe Diem
Foto: Gastro Bar Carpe Diem
En Pedrola, Gastro Bar Carpe Diem se presenta como un vino-bar amplio y versátil, pensado para tomar una copa, picar algo y quedarse a gusto con música y buen ambiente. La propuesta combina vinos, cócteles y picoteo sin perder el foco en la copa.
Su punto fuerte está en la carta de vinos, que se mueve con soltura entre opciones para degustar y botellas para llevarse. A eso suma una cocina sencilla pero apañada, con tablas, embutidos, patés y tostadas originales que encajan muy bien con una noche larga.
Si vas, conviene mirar también sus tablas y sus ibéricos, porque ahí es donde la copa encuentra mejor compañía. ¿Buscas un sitio cómodo para charlar, comer algo y rematar con otra ronda? Este tiene ese perfil.
Carpe Diem funciona bien para quien quiere un plan relajado, sin perder de vista la bebida. Un bar con personalidad y una carta que da juego desde el aperitivo hasta la noche.